Tengo tantas cosas por hacer que no sé a cual dedicarme primero.
Y para colmo, se levanta, es domingo, no hace sol, está sola en casa y el bulto del lado izquierdo de la cama no es él, son sin embargo los cuatro cojines negros en la oscuridad.
E igual de negro y oscuro tiene el corazón. O quizá no es el corazón si no el hueco que ha dejado su ausencia. Ya no lo ve cuando se mira al espejo y no sabe dónde ir a buscarlo. El que se lo robó no se lo va a devolver y tiene que construirse uno nuevo en torno a los mismos vicios, los mismos recuerdos, los buenos amigos.
Se ha levantado de la cama y sin darse cuenta está sin ropa y en la ducha. No ha pensado nada de esto, pero la que lleva dentro sabe que para hacer cualquier cosa bien, primero tiene que sentirse a gusto consigo misma. Por tanto, el piano, la biología o García Márquez, pueden esperar, pero la ducha y los masajes mañaneros tenían que llegar ya.
Se ha levantado de la cama y sin darse cuenta está sin ropa y en la ducha. No ha pensado nada de esto, pero la que lleva dentro sabe que para hacer cualquier cosa bien, primero tiene que sentirse a gusto consigo misma. Por tanto, el piano, la biología o García Márquez, pueden esperar, pero la ducha y los masajes mañaneros tenían que llegar ya.
¿Huye? ¿Se queda? ¿Se evade? ¿O espera? Confía, confía en que si siempre ha salido a flote nunca llegará el día en que no sea capaz de hacerlo. Es un poco cobarde pero todos tenemos nuestros defectos. Ella trata de pulirlos y hacerlos desaparecer, yo sé que le va a costar trabajo pero los terminará por vencer.
Piensa en cuántas veces la falta de iniciativa o la cobardía nos priva de buenas experiencias, grandes compañías e infinitas sonrisas.
Deja de pensar, le da la espalda y trata de dormir a su inquietud mientras te espera, mientras aguarda tu llegada. Sabe que tú tendrás muchas respuestas porque te tiene idealizado. Ven a buscarla que hoy, ella no puede encontrarse.